Lo Scarabeo - Tarot Original 1909 (Rider-Waite-Smith)

Tras las entradas sobre la Historia del Tarot y del patrón Bourgeois, algún lector podría quedarse con la impresión de que desapruebo el uso de estas barajas en actividades distintas a aquellas para las que fueron originalmente concebidas. Esto no podría estar más alejado de la realidad; y si bien admito que las artes ocultas no son lo mío, sí puedo decir que me parecen en extremo interesantes tanto la historia y evolución como el diseño de los naipes, sea cual sea el uso que se les pudiera dar.

 

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Hoy veremos un mazo que ha revolucionado el concepto de Baraja de Tarot e incluso la industria de los naipes en general. Podríamos decir que es como el reverso de la moneda del Tarot Bourgeois que vimos previamente, ya que las particularidades de su diseño parecen centrarse en los mismos puntos que aquel, pero llevados exactamente al extremo opuesto, siendo difícil de creer a primera vista que ambos tuvieran un antepasado común. Me viene a la mente la imagen de un murciélago y una ballena: animales completamente distintos que, sin embargo, son mamíferos que partieron de un punto común hace millones de años.

El Tarot Rider-Waite-Smith fue creado a principios del siglo XX por Arthur Edward Waite y Pamela Colman Smith. Ambos miembros de la Orden Hermética de la Aurora Dorada (Hermetic Order of the Golden Dawn), una sociedad ocultista de finales del siglo XIX y principios del XX. Waite, decidido a realizar su propia versión revisada del tarot, encargó los diseños a Pamela Colman Smith. La baraja fue publicada originalmente por la editorial William Rider & Sons Limited, en Londres, en 1909. El mazo venía acompañado de un libro donde se explicaba el significado de las cartas, que más tarde fue reemplazado por una versión ilustrada, que incorporaba los dibujos de la propia baraja.

Su principal innovación fue presentar las 56 cartas de los Arcanos Menores completamente ilustradas con escenas narrativas. Para ello, Smith se inspiró en el Tarot Sola-Busca del siglo XV, una de las pocas (o incluso única) excepciones históricas en las que las cartas numéricas no eran simples repeticiones de símbolos, sino que estaban ricamente ilustradas. En sus trazos pueden apreciarse, además, influencias de la obra del pintor John William Waterhouse y del estilo japonés Ukiyo-e en boga en la época.

Algunas cartas del Tarot Sola-Busca, Siglo XV
 Crédito de las imágenes: Wikimedia Commons

Los Arcanos Mayores presentan escenas de una alta carga simbólica, muy alejado del costumbrismo del Tarot Bourgeois para recuperar la alegoría pura. Además, Waite rectificó la secuencia tradicional del Tarot de Marsella al intercambiar las posiciones de La Justicia y La Fuerza para ajustarlas a sus propias convicciones esotéricas. También vemos diseños que se alejan de la iconografía clásica en cartas como Los Enamorados o El Sol, donde la simbología se vuelve más mística.

Las placas originales de cromolitografía fueron destruidas durante la Segunda Guerra Mundial y, hasta la fecha, no se han podido localizar los dibujos originales realizados por Smith. 

Vale la pena mencionar que tanto Waite como Smith fallecieron sin ver el éxito de su creación y la inmensa influencia que tuvo sobre el panorama global de las cartas de Tarot y del ocultismo en general.

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No estaría exagerando si dijera que esta es una de las barajas de Tarot más famosas y vendidas del mundo, con infinidad de ediciones, copias y variantes hechas por múltiples fabricantes. La que presentamos en esta entrada es la denominada Tarot Original 1909, editada por el fabricante italiano Lo Scarabeo, basada en la primera edición del mazo en cuestión. La he elegido por su magnífica ejecución, donde vemos colores muy similares a los originales, además de recrear de manera muy convincente los trazos y puntillado de la litografía

Dejando de lado cualquier connotación que pudiera tener, esta baraja me parece, sencilla y llanamente, preciosa. Sus diseños intrincados y detallados nos invitan a contemplarlos y admirarlos. No me extraña en lo más mínimo su éxito, ni que haya inspirado a varias generaciones desde su concepción hace ya más de un siglo.


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Por último, una pequeña reflexión tangencial sobre esta baraja y otras parecidas. La industria de los naipes, a día de hoy, es poco más que una sombra de lo que fuera en sus años de apogeo, viendo unas pocas marcas consolidadas (la mayoría absorbidas por corporaciones multinacionales) con catálogos bien montados, pero mucho menores que hace tan solo 50 años. Si bien es verdad que se venden miles o incluso millones de mazos al día, parece más una línea de ensamblaje industrial al servicio de los casinos y el póker; un mercado de consumo masivo que ha terminado por asfixiar cualquier atisbo de diversidad o creatividad. Sin embargo, no es este el caso con las barajas destinadas a cartomancia, donde percibo una saludable variedad de modelos y fabricantes, así como una comunidad grande y activa de coleccionistas y usuarios. Este nicho es, posiblemente, uno de los últimos bastiones del coleccionismo de cartas e incluso el heredero de una industria diluida y casi esterilizada. 

 

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