Ducale - Jeu de Tarot (Tarot Bourgeois)
El Tarot (Tarocchi), es un juego de bazas que utiliza un mazo especial de 78 cartas. Apareció en Italia alrededor del siglo XV, y no fue hasta el siglo XVIII cuando esta baraja empezó a utilizarse de manera predominante en ocultismo y adivinación, si bien existen registros previos de su empleo para estos fines, no era lo habitual, siendo su papel principal el de una simple herramienta lúdica. Naturalmente, esta larga historia conlleva una gradual evolución de los motivos y estilos plasmados en los naipes, que se fueron adaptando a las necesidades y preferencias de los jugadores y otros usuarios.
Nos situamos ahora a finales del siglo XIX, ya estando bien asentada la práctica esotérica asociada a la baraja, pero con un público paralelo que aún dispone de ella para su fin primigenio. El estilo de juego y las tendencias de la época dictaban la necesidad de un rediseño total que volviera las partidas más ágiles y amenas. Así pues, entra en escena un nuevo patrón que pasó a denominarse Tarot Bourgeois, editado originalmente en 1860 por la casa naipera alemana C.L. Wurst, seguido de una rápida expansión hacia otros países europeos, especialmente Francia.
───────── ✦ ─────────
Para ejemplificar este patrón, utilizaremos la baraja Jeu de Tarot, de la casa francesa Ducale. Al igual que el patrón inglés (barajas de póker), este ha alcanzado un alto nivel de estandarización, así que podría decirse que "visto uno, vistos todos", si bien este no es estrictamente el caso, ya que existen variaciones entre distintos fabricantes, aunque no son muy pronunciadas.
Como es de esperar, se ha mantenido la arquitectura básica de la baraja, con 78 naipes, divididos en dos grupos:
- 22 triunfos, de los cuales hay una carta especial, llamada L'Excuse.
- 56 cartas divididas a su vez en cuatro palos, con cartas numeradas del as al 10, seguidas de cuatro figuras: Valet, Cavalier, Dame y Roi.
Históricamente, los mazos de Tarot han ostentado palos ítalo-españoles, con las habituales espadas, copas, etc. Sin embargo este patrón se ha decantado por palos franceses: picas, corazones, diamantes y tréboles, con alto contraste visual y cromático que ya de entrada aumenta la funcionalidad de la baraja. Pero esto no es todo, los triunfos han recibido también un tratamiento estético extremo, reemplazando los motivos que hacían alusión a la muerte y al diablo con escenas bucólicas y representaciones de actividades propias de la burguesía de la época (a excepción de L'Excuse, que está representado por un juglar), dándole a la baraja un tono neutral y casi aséptico. En estas cartas se han incluido además cuatro grandes índices con números arábigos en las esquinas, legibles a golpe de vista y mucho más prácticos que los numerales romanos distribuidos de forma irregular en otras barajas.
Otra particularidad del diseño, es la implementación de reversibilidad en las figuras y triunfos, con imágenes gemelas o equivalentes dispuestas hacia arriba y abajo, que permite reconocerlas al instante, sin necesidad de girar las cartas durante las partidas. Este detalle, puramente funcional, conlleva además otra consecuencia, que desconozco si es o no intencional: las invalida para echar las cartas, donde la lectura cambia dependiendo de si las cartas salen del derecho o del revés. Esta decisión estilística constituye un ejemplo más de optimización funcional que, sin embargo, no deja de ser estéticamente agradable, permitiendo al espectador entretenerse con las escenas de los triunfos, sin que llegue a asomar una pizca de aburrimiento.
Centrándonos en el ejemplar de Ducale que hoy nos ocupa, debemos destacar que estamos ante uno de los referentes de la industria naipera francesa. El acabado discretamente satinado, casi mate, así como el grosor y flexibilidad de la cartulina transmiten sensaciones visuales y táctiles a la altura de marcas como Fournier o Bicycle, aunque debo subrayar que no se trata de un objeto de vitrina, sino de una herramienta diseñada para soportar horas sobre el tapete.
───────── ✦ ─────────
Para concluir, el Tarot Bourgeois es el testimonio de un cambio de paradigma y marca el momento en que se dejó de mirar al pasado alegórico para centrarse en el presente utilitario. A pesar de su aparente sencillez temática frente a los grandes clásicos, encierra una sofisticación funcional que sigue vigente hasta nuestros días. Una baraja para jugar, para observar y, sobre todo, para seguir saboreando la historia del diseño en cada baza.
En la siguiente entrada daremos una vuelta de 180º y examinaremos un mazo construido desde sus cimientos única y exclusivamente para cartomancia. Se trata de una baraja que puede sonarle de manera pasajera a algún lector: el Tarot Rider-Waite-Smith.
El enlace que se encuentra debajo de cada imagen es para verlas en resolución más alta. Se abre una nueva pestaña en el navegador.




















Comentarios
Publicar un comentario