Maroc Cartes - Baraja Española

 


Este es el segundo anexo de la entrada Grimaud - 104 "48 Naypes Refinos". En aquella ocasión, además de describir el mazo, comentaba cómo una baraja española fabricada en Francia acabó creando un nicho naipero en el norte de África durante el siglo XX. Recomiendo su lectura para contextualizar algunos detalles que mencionaré aquí.

En el primer anexo analizamos la versión de Ducale, donde señalaba que, salvo diferencias mínimas, las cartas eran equivalentes en diseño y calidad. Por otro lado, aunque el mazo que nos ocupa emplea los mismos dibujos, presenta diferencias significativas en cuanto a materiales y acabados.

Ya entrando en materia, nos fijamos en la inscripción Maroc Cartes localizada en el as de oros y en un par de cartas más, sin haber ningún otro dato que identifique a nuestra baraja. Desconozco si corresponde a la marca, al modelo o a ambos; por ello, he decidido denominarla simplemente Maroc Cartes - Baraja Española. Se trata de un producto local marroquí que, junto a otros fabricantes, tomó el relevo tras la desaparición de los originales hechos en Francia.

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El mazo consta de 40 cartas y, como adelantaba, utiliza los mismos dibujos que las versiones francesas. El único rasgo distintivo es la ausencia de la cabra atada al árbol en el 10 de oros. Por lo demás, no existen otras diferencias relevantes. Cabe mencionar que los tonos de color se acercan más a la versión de Ducale, lo que sugiere que pudo utilizarse como modelo base para esta edición, si bien no es algo que pueda afirmar.

La calidad de las cartas es bastante menor que las de sus contrapartes francesas. Están hechas de una cartulina que me resulta difícil describir: se sienten algo rígidas al momento de manipularlas, pero a la vez parecen bastante endebles, siendo visibles ya varias marcas de desgaste en las esquinas aún siendo nuevas y habiéndolas tocado muy poco. Es muy probable que el hecho de tener esquinas en ángulo recto en lugar de redondeadas contribuya a esta fragilidad. 

El corte es algo inconsistente. Existen diferencias de tamaño de hasta 1 mm entre cartas, que no ayuda al momento de barajarlas. Además, los cortes no son limpios, pudiendo apreciarse en las imágenes escaneadas algunos contornos que parecen haber sido cortados con una cuchilla muy poco afilada o incluso a mano. 

Tienen la superficie plastificada solo en el anverso, con acabado satinado-brillante, de calidad bastante regular. Los dorsos no tienen ningún tipo de protección y se sienten ásperos al tacto.

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Al igual que el resto de rasgos físicos, la impresión también se encuentra varios escalones por debajo de las francesas. Pero en este punto quiero hacer una parada. La técnica utilizada se asemeja a la que podríamos encontrar en revistas de quiosco en los 80s o 90s, que si bien no es de la calidad más alta, le da un aire nostálgico y cálido muy difícil de criticar. De hecho, todos los reproches que he listado, tienen un efecto paradójico, que consiguen sumar carácter y aportar un bonito aspecto "vintage", que si bien es un término que no me entusiasma demasiado, no encuentro otro que describa mejor mi percepción.

No es una baraja premium ni mucho menos. Incluso dudo que llegue a utilizarla en alguna partida. Sin embargo, ese aire de autenticidad austera no es algo que se pueda fingir, y hace de esta baraja un objeto único, del que puede ser difícil apartar la mirada.

 

El enlace que se encuentra debajo de cada imagen es para verlas en resolución más alta. Se abre una nueva pestaña en el navegador.

 
 
 

 

 

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