Modiano - Sarde

 


A comienzos del siglo XIX en España se produjeron varias barajas finamente grabadas y decoradas, principalmente en Madrid, que contrastan de forma notable con la sencillez y tosquedad de las cartas de uso cotidiano de la época. Una de las más famosas fue grabada por don José Martínez de Castro para su publicación por Clemente Roxas en 1810. Se trata de la baraja Neoclásica, ya presentada en una entrada previa del blog.

El aspecto más destacable de su historia es que este diseño fue posteriormente adoptado en Cerdeña, donde hoy se considera el patrón local estándar. Dentro de las limitaciones de los métodos de producción actuales, la baraja Sarde sigue con bastante fidelidad el modelo original de Roxas.

La baraja que se presenta hoy corresponde a la marca Modiano, aunque pueden encontrarse otros fabricantes con dibujos muy similares, cuando no idénticos.

Se trata de una baraja de estilo italiano de 40 naipes con palos españoles, prácticamente indistinguible de muchas barajas españolas modernas. Las diferencias más evidentes son la ausencia de pintas en los marcos y, quizá, el tamaño de los índices numéricos, algo más pequeños de lo que suele encontrarse en barajas españolas contemporáneas.

Los dibujos son versiones simplificadas de los originales de la baraja neoclásica, con menos colores y menor nivel de detalle. Esta simplificación resulta, en general, ventajosa desde el punto de vista práctico, ya que el mayor contraste y las líneas más claras facilitan la identificación de las cartas durante el juego y reducen las distracciones visuales.

Los cuatros conservan las viñetas del modelo original, aunque en una versión algo “censurada”, vistiendo a los personajes que aparecían desnudos en la versión histórica.

Quizá el diseño que más se aparta del original es el as de oros, que ha perdido la mayor parte de sus florituras y adornos, quedando reducido a una moneda solitaria con un sol en el centro y la inscripción “Fabbrica Carte da Giuocco – Modiano S.p.A. Trieste” en la periferia. Aunque supone una desviación notable respecto a los otros ases, se integra bien dentro de su propio palo y con el estilo simplificado general de la baraja.

Las cartas presentan un acabado satinado de buena calidad, aunque no tan refinado como el de las Fournier. Están fabricadas con cartulina de 400 g/m² (según datos del fabricante), lo que les confiere una notable sensación de robustez y durabilidad, aunque a costa de cierta pérdida de flexibilidad, algo que se aprecia especialmente al barajarlas. Más que una queja, se trata simplemente de una observación.

Como nota final, puede decirse que este diseño constituye una evolución muy acertada del modelo original del siglo XIX. La simplificación de los dibujos —probablemente motivada por razones prácticas más que estéticas— termina funcionando a su favor, en un claro ejemplo de que, en ocasiones, menos es más.

 

El enlace que se encuentra debajo de cada imagen es para verlas en resolución más alta. Se redirige a Flickr. 

 

 

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