Fournier - Ruedo (Baraja Inglesa)


La actual dominación hegemónica de Heraclio Fournier no era tal hace unos 50 años, cuando competidores de la talla de Naipes Comas, así como innumerables casas menores, le pisaban los talones en un mercado mucho más fragmentado y competitivo.

Esa rivalidad obligó a los fabricantes a arriesgarse con ideas novedosas en pos de llevar la delantera. Hoy veremos una baraja tan interesante como extraña, que constituye uno de aquellos experimentos. Se trata del modelo Ruedo en su versión de baraja inglesa o póker, fabricada en España por Heraclio Fournier, que, como se puede apreciar, está compuesta por cartas circulares en lugar de las rectangulares de toda la vida.

Fue precedida por la Ruedo de palos españoles, que gozó de un éxito al menos moderado, ya que estuvo en producción desde 1972 hasta aproximadamente 2022. La nuestra, sin embargo, tuvo una sola tirada conocida sin que pueda determinar el año exacto. Podemos hacer una aproximación observando el timbre fiscal en el 4 de tréboles, que corresponde al periodo de 1972 a 1979.

Los dibujos le resultarán familiares de manera inmediata a cualquiera que haya visto una baraja inglesa, con la salvedad de estar reordenados, adoptando una distribución radial. En la periferia se pueden apreciar cinco índices equidistantes. La solución en las J, Q y K ha sido bastante ingeniosa, con cinco copias de cada figura extendidas de manera simétrica y centrífuga a partir de un punto central, que les da el aspecto de estar mirando a través de un caleidoscopio. Esta es, en mi opinión, la característica más destacable de la baraja y además funciona sorprendentemente bien desde el punto de vista estético, demostrando la creatividad de los diseñadores ante las restricciones del formato circular.

Como he mencionado, se conoce solo una tirada de esta baraja, que corresponde a un encargo publicitario de parte de un laboratorio farmacéutico para el medicamento Sedionbel, que podemos ver en el dorso de los naipes. Y es el punto más flojo de esta pieza, ya que no se ha aprovechado la forma de las cartas y se ha utilizado un diseño genérico, similar al que encontraríamos en un periódico.

Por decirlo de alguna manera, el fracaso de este formato se pone de manifiesto en el momento de utilizarlas para lo que han sido hechas. Aunque resulten muy bonitas, es extremadamente engorroso barajarlas sin dañar o deformar las cartas. El incordio se extiende además al momento de formar un abanico para los juegos, ya que carecen del pivote natural que son las esquinas de los naipes tradicionales, anulando por completo la memoria muscular del jugador y dejando claro que son más un objeto de diseño o prueba de concepto que una herramienta de juego. Desde el punto de vista funcional, recuerdan más a posavasos que a naipes, y estoy casi seguro de que alguna de estas barajas se ha arruinado a causa de un huésped despistado.

Si bien no se trata de las mejores cartas para juegos, lo original y armonioso del diseño hacen que sea una pena que no se hayan editado más barajas en este formato.

Esta entrada es la primera parte de una reseña doble. Próximamente analizaremos la versión de palos españoles.

 

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