Héron - Cartes a Jouer Aluette

 

El Aluette, también conocido como “La Vache” (la vaca), es un juego de bazas tradicional de algunas zonas de Francia, y según algunas fuentes, también de ciertas regiones de Cataluña. Por lo que he podido investigar, se trata de un juego prácticamente olvidado en la actualidad.

Utiliza una baraja española levemente modificada de 48 naipes. A lo largo del tiempo ha sido producida por varios fabricantes; sin embargo, en la actualidad no parece haber ninguno que las produzca de forma regular. La baraja que se presenta aquí es de la marca Héron, fabricada en Francia probablemente en los años 70.

Se trata de una baraja, por llamarlo de alguna manera, idiosincrática, aunque con mucho carácter. Presenta palos indiscutiblemente españoles, pero al mismo tiempo resulta distinta a cualquier baraja española —del patrón que sea— que se pueda encontrar hoy en día, al menos en España.

Al examinarla, lo primero que llama la atención es lo coloridas y recargadas que son las cartas, hasta el punto de que a primera vista podrían hacer pensar que se trata de una baraja infantil. Sin embargo, al analizarlas con algo más de detenimiento, aparecen numerosos detalles que indican que no es el caso. 

Entre sus muchas particularidades, destaca el dos de copas, en el que el tercio inferior de la carta está ocupado por una vaca recostada, mirando de lado al jugador. Sobre ella aparecen dos copas cuyos cálices son sustituidos por rostros humanos y, a ambos lados, dos gansos apoyados lateralmente, casi como si fueran orejas. Tras esta pequeña escena casi onírica, el tres de copas, aunque algo menos recargado, mantiene el tono peculiar: las copas se disponen en vertical, dos en el lado izquierdo y una en el derecho, acompañadas de gansos, uno de ellos con una flor en el pico y otro sosteniendo una corona de laurel situada sobre la copa derecha, de la que emerge una figura humana.

El dos y el tres de oros presentan representaciones del palo distintas a las del resto de dicho palo. A partir del cuatro, las monedas adoptan la forma habitual, pero en estas dos cartas aparecen formas circulares más elaboradas, con rostros humanos: en el dos, un hombre guiñando un ojo y una mujer sonriendo; en el tres, un rostro masculino en la moneda central. El cuatro y el cinco de oros podrían confundirse a primera vista, ya que sus composiciones son similares, con monedas en las esquinas; sin embargo, el cuatro presenta en el centro una gran estrella de seis puntas formada por dos triángulos, uno azul y otro rojo, mientras que el cinco incorpora una moneda central de gran tamaño con aspecto de vitral con el retrato de una pareja besándose en el centro, en línea con el dos y el tres.

En el palo de bastos, el dos presenta una composición peculiar: dos troncos paralelos entre los que cuelga un columpio en el que juega un niño. En una de las ramas aparece una corona de laurel alineada con su cabeza, y junto a la base del basto derecho se observa un perro, probablemente compañero del niño. 

Podría continuar enumerando cartas de una en una, ya que prácticamente todas presentan algún detalle digno de mención, pero la entrada se alargaría en exceso. Con lo descrito se puede obtener una buena idea general, por lo que se invita al lector a observar detenidamente el conjunto completo al final de la entrada. 

Cabe señalar que las cartas carecen de pintas, estando todos los palos rodeados por un recuadro continuo, y tampoco presentan índices numerales, lo que refuerza aún más su carácter particular dentro de las barajas de palos españoles.

Este tipo de diseños, lejos de ser arbitrarios, responden a un patrón propio asociado al juego de Aluette, con una tradición que se remonta al menos al siglo XIX, en el que ciertas cartas adquieren un protagonismo especial y desarrollan una iconografía característica. Esto ayuda a entender mejor el carácter tan particular de la baraja, que puede resultar caótico a primera vista, pero que responde a una lógica interna propia del juego, si bien limita seriamente su uso para quienes no estén familiarizados con ella, así como para su utilización en otros juegos.

En cuanto a la calidad física, las cartas presentan un acabado satinado de alta calidad y están hechas de cartulina gruesa, aunque algo rígida. Los vértices están decorados con pintura dorada. La baraja se presenta envuelta en un precinto de papel, que a su vez se encuentra dentro de una caja de plástico transparente, e incluye un pequeño folleto en francés con instrucciones del juego, que también se pone a disposición del lector.


El enlace que se encuentra debajo de cada imagen es para verlas en resolución más alta. Se redirige a Flickr.

 


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