Faisán - Naipe Español Plástico

 

En esta ocasión estamos hablando de una baraja española venida desde el otro lado del Atlántico. Podríamos decir que es un tanto “compleja”, no por la riqueza de sus diseños, sino por motivos históricos, por la ausencia de información, e incluso por un desliz de control de calidad.

Se trata del modelo Naipe Español Plástico Extra, de la marca Faisán, y decimos “marca” de manera muy permisiva, por motivos que se explican a continuación.

Para dar algo de contexto, se debe mencionar a Clemente Jacques y Cía., S.A., empresa dedicada a la fabricación de naipes en México desde principios del siglo XX, y en concreto a su baraja denominada “Gallo”, inspirada posiblemente en los diseños contemporáneos de Heraclio Fournier, específicamente en el patrón castellano. Y podemos decir inspirada, que no plagiada, porque si bien se notan claramente las influencias, presenta un estilo propio, con figuras vestidas de manera extravagante y diseños más coloridos en los palos, manteniendo al mismo tiempo cierto tono sobrio. Esta baraja tuvo gran éxito en el mercado mexicano, y acabó convirtiéndose en una especie de "patrón de oro" regional en lo que se refiere a naipes. Hoy día esta empresa está extinta*, pero su legado sigue vivo, siendo ahí donde empezamos a hablar de lo que hoy nos ocupa.

Nuestra baraja presenta diseños inspirados a su vez en la mencionada Gallo, siendo en conjunto una simplificación de los mismos, aunque incorpora también elementos propios. El resultado es una baraja ya bastante alejada de su “abuelo” Fournier, pero en la que, si se sabe dónde mirar, aún se pueden intuir sus orígenes.

Cabe destacar que estos diseños no son exclusivos de la marca “Faisán”, sino que parecen formar parte de un repertorio prácticamente de dominio público, utilizado en numerosas barajas de distintas calidades, muchas de ellas sin un fabricante claramente identificado. De ahí que la denominación “Faisán”, aunque aparece en la caja y en el as de oros, resulte más bien orientativa, ya que también se encuentra en productos de otros fabricantes. Podría decirse que, de alguna manera, distintos productores se han apropiado del nombre, existiendo incluso una página web bajo esa denominación donde se muestra un catálogo en el que esta baraja está incluida.

Entonces, ¿por qué Faisán? Es pura especulación por mi parte, pero en la baraja original de Jacques, en la parte inferior del as de oros, aparecía un gallo. En iteraciones posteriores, ya muy similares a la que tenemos aquí, este fue sustituido por un faisán, probablemente para evitar problemas legales. Para reforzar aún más la idea, se añadió debajo la inscripción en mayúsculas “MARCA FAISÁN”, que también aparece en otras barajas genéricas de distintos fabricantes. Lo que tenemos aquí, por tanto, parece ser una de las últimas etapas —o al menos una parada provisional— de unos diseños con una larga trayectoria dentro del mercado mexicano.

En cuanto a los diseños, podemos destacar el as de oros, que en lugar de los adornos habituales de las barajas españolas presenta dos grandes hojas de palma a los lados de la figura central, que es una moneda con un rostro de perfil —detalle que ya estaba presente en el diseño original “Gallo”—, aportando desde el primer momento una sensación de trópico y clima cálido.

Quizá lo que más llama la atención sea el diseño de las figuras, concretamente las sotas y los caballos. Más allá de las representaciones andróginas típicas del patrón castellano, aquí son directamente sustituidas por muchachas de pelo largo en las sotas, y de forma aún más llamativa, en los caballos aparecen rostros claramente femeninos con bigote al estilo Salvador Dalí. Los reyes, sin embargo, mantienen un diseño más convencional, siendo más cercanos a los de otras barajas de patrón castellano.

También difieren sus vestimentas, mucho más llamativas y coloridas que en otros diseños, llegando en algunos casos a recordar más a disfraces de carnaval que a indumentaria de época. En conjunto, se trata de diseños interesantes y bastante coherentes entre sí, que invitan a observar el resto de la baraja una vez vista una sola carta.

El resto de cartas presentan composiciones más conservadoras, aunque mantienen una paleta de colores más viva de lo habitual.

También llama la atención que dentro del recuadro de las pintas el fondo sea de un amarillo pálido, mientras que el contorno externo es blanco. Esto le da a la baraja un tono general cálido, agradable a la vista y poco fatigante durante el juego. En otras barajas similares este fondo no es constante, existiendo versiones con fondo blanco u otros colores, como azul claro.

Y ya que mencionamos las pintas, es necesario señalar lo que puede ser un factor determinante dependiendo de lo purista que se sea. Varias cartas presentan pintas que no corresponden a su palo: el 12 de oros tiene pintas de bastos, y desde el 7 hasta el 12 de espadas ocurre lo mismo. He visto otras barajas con este mismo diseño en las que este error no aparece, por lo que es posible atribuirlo a este fabricante concreto o incluso a esta tirada en particular. No invalida la baraja, pero sí es un fallo desafortunado que la rebaja varios escalones dentro de lo que sería, por lo demás, un conjunto muy interesante.

Por último, merece la pena mencionar el dorso, algo poco habitual. Presenta un diseño atractivo, que incluso puede competir visualmente con el anverso en algunas cartas: un recuadro verde oscuro con elementos decorativos en las esquinas, y en el centro dos cabezas de faisán dispuestas en espejo, orientadas hacia arriba y hacia abajo.

La calidad de impresión es buena, aunque no excelente, con algunas líneas poco nítidas y ligeras irregularidades en el color, probablemente derivadas de múltiples generaciones de copia. Las cartas están fabricadas en plástico, como indica su nombre, con una textura ligeramente rugosa que favorece el deslizamiento y proporciona un tacto agradable, además de facilitar el manejo al barajar.

Se trata, en definitiva, de una baraja interesante, visualmente atractiva y con una historia peculiar, que podría situarse al nivel de otras producidas por fabricantes de mayor renombre si no fuera por el desafortunado error de las pintas, que sería deseable ver corregido en futuras tiradas.

 

*Nota / actualización:
Tras una revisión posterior, la empresa Clemente Jacques y Cía. no está extinta como se indicaba inicialmente. Actualmente opera bajo el nombre “Naipes y Loterías Gallo”, manteniendo activa su línea de barajas españolas bajo la denominación “Don Clemente”. 

 

El enlace que se encuentra debajo de cada imagen es para verlas en resolución más alta. Se redirige a Flickr. 

 

 

 

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